Así funciona el método Montessori en los colegios: sin exámenes ni deberes
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Así funciona el método Montessori en los colegios: sin exámenes ni deberes

martes 11 de abril de 2017, 16:00h
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Las escuelas públicas en España comienzan a trabajar con otras pedagogías gracias a profesores que buscan el cambio

Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo del niño. Esta idea sostiene la esencia del método Montessori que vio la luz en la primera parte del siglo XX. Poco tiene de novedoso, aunque por su auge actual pueda parecer moderno. Algunas de las recomendaciones que recogió su creadora, María Montessori, como adecuar el mobiliario al crecimiento del niño se aplica desde hace décadas en colegios de todo mundo.

María Montessori comprobó la necesidad de los niños de estar en movimiento por lo que en sus clases pueden desplazarse libremente por el aula y elegir el espacio en el que quieren trabajar. Hay sillas de distintos tamaños y se pueden desplegar pequeñas alfombras para hacer la tarea en el suelo. La distribución no es uniforme y el aspecto de la clase se asemeja a un gran salón donde el orden y la limpieza son fundamentales. Los propios alumnos son los encargados de mantenerla. Se fomenta así la autonomía y el sentido de respeto al otro. La mezcla de edades es otras de las características de las aulas: de 3 a 6 años y de 6 a12 (con opción de dividir de 6 a 9 y de 9 a 12). Todos estos aspectos conforman el ambiente preparado, uno de los pilares del método Montessori junto al trabajo del niño y el rol del adulto.

Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo del niño. Esta idea sostiene la esencia del método Montessori que vio la luz en la primera parte del siglo XX. Poco tiene de novedoso, aunque por su auge actual pueda parecer moderno. Algunas de las recomendaciones que recogió su creadora, María Montessori, como adecuar el mobiliario al crecimiento del niño se aplica desde hace décadas en colegios de todo mundo.

María Montessori comprobó la necesidad de los niños de estar en movimiento por lo que en sus clases pueden desplazarse libremente por el aula y elegir el espacio en el que quieren trabajar. Hay sillas de distintos tamaños y se pueden desplegar pequeñas alfombras para hacer la tarea en el suelo. La distribución no es uniforme y el aspecto de la clase se asemeja a un gran salón donde el orden y la limpieza son fundamentales. Los propios alumnos son los encargados de mantenerla. Se fomenta así la autonomía y el sentido de respeto al otro. La mezcla de edades es otras de las características de las aulas: de 3 a 6 años y de 6 a12 (con opción de dividir de 6 a 9 y de 9 a 12). Todos estos aspectos conforman el ambiente preparado, uno de los pilares del método Montessori junto al trabajo del niño y el rol del adulto.

Resumen de cómo se desarrolla una clase Montessori.

“Es una pedagogía enfocada en el niño y que responde a las necesidades psicológicas y esto tiene que ver con los aspectos de aprendizaje, afectivas y emocionales. Se sirve de la energía del niño y este es el enganche con el aprendizaje, le debe apasionar. Es lo más natural”, explica Ana Juliá, presidenta de la Asociación Montessori Española y la responsable de formación del colegio Montessori-Palau de Gerona. Sus padres fundaron la escuela hace medio siglo y llevan 20 aplicando este método.

Las escuelas públicas que utilizan Montessori

Cada vez más escuelas públicas se interesan por otras pedagogías. Es el caso del Ceip Rosa del Vents, situado Colònia de Sant Pere (Mallorca), un pueblo de alrededor 600 habitantes. Su directora, Esther Zarrías llegó hace un par de años con ganas de poner en marcha un proyecto educativo de escuela activa y libre. “El 90% de los materiales que usamos en el aula son Montessori. Nos da muy buen resultado. Los profesores se forman en cursos y habitualmente lo pagamos de nuestro bolsillo. Hay muchas ganas de profesores y familias por cambiar las cosas. Baleares está a la cola de Europa en PISA”, explica.

Iría Mosquera es directora del Colegio Rural Agrupado Antía Cal. Llegó a Montessori investigando y formándose en distintas pedagogías. Son 6 aulas de 5 núcleos rurales de Pontevedra. “Nunca fuimos un colegio de fichas y libros, creemos en el trabajo por proyectos y cooperativo. El niño aprende haciendo, por eso nos gusta Montessori. Lo que no hemos cogido es lo que dice de la fantasía. Ella era más estricta en ese tema y su método muy científico, de hecho es la precursora de la neurociencia. Nosotros sí pensamos que el niño tiene un lado mágico con el juego simbólico que hay que respetar”.

Este curso hay 67 alumnos y a partir de septiembre hay ya confirmados más de 90 mientras siguen llegando solicitudes. “Notamos una demanda social por las nuevas pedagogías, cada vez más padres se interesan de cómo aprenden sus hijos y buscan la mejor manera”, cuenta.

Fuente: http://cadenaser.com/ser/2017/03/14/sociedad/1489481256_525133.html

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